9.0 Introducción

Los TME (Trastornos Musculoesqueléticos) no sólo producen sufrimiento personal y disminución de ingresos, sino que además suponen un elevado coste para las empresas y para la economía nacional.

Cualquier trabajador puede verse afectado, pero los TME pueden prevenirse evaluando las tareas que se realizan en el trabajo, aplicando las medidas preventivas oportunas y comprobando la eficacia de las mismas.

El trabajo supone consumir energía, física y mental. Trabajar supone un esfuerzo que resulta necesario conocer para poder valorar las consecuencias del mismo sobre la salud del que lo realiza y sobre la eficacia del trabajo que desempeña.

Tradicionalmente el «esfuerzo» en el trabajo se identificaba casi exclusivamente con una actividad física o muscular. Pero hoy se sabe que cada día son más las actividades pesadas encomendadas a las máquinas, y aparecen nuevos factores de riesgo ligados a la complejidad de la tarea, la aceleración del ritmo de trabajo, la necesidad de adaptarse a tareas diferentes, etc.

Por ello, es imprescindible conocer las exigencias físicas y mentales de cada trabajo, de manera que se adapte a las capacidades y características de los individuos.

Trabajar es sinónimo de fatiga. La fatiga es la consecuencia lógica del esfuerzo realizado, y debe estar dentro de unos límites que permitan al trabajador recuperarse después de una jornada de descanso.

Este equilibrio se rompe si la actividad laboral exige al trabajador energía por encima de sus posibilidades, con el consiguiente riesgo para la salud.

Por otro lado, en cualquier trabajo organizado confluyen determinados factores, conocidos como psicosociales, que pueden favorecer o impedir la satisfacción laboral de las personas y la calidad de su trabajo.

Tratar de reducir las influencias negativas en la salud de los trabajadores y en la eficacia de la tarea es aumentar la protección y satisfacción en el trabajo.

En conclusión, podemos definir la carga de trabajo como:

El conjunto de requerimientos físicos y mentales a los que se ve sometido el trabajador a lo largo de su jornada laboral.

Hay que distinguir entre la carga física de trabajo y la carga mental.

Caso Aplicado:


Patricia: ¿Sabéis que el pasado octubre tuvo lugar La Semana Europea de Seguridad y Salud en el Trabajo?

Reyes: No tenía ni idea.

Enrique: ¿Te has enterado de algo interesante que nos pueda ser útil?

Patricia: La verdad es que me he empapado bien los resúmenes de las ponencias y, sobre todo, me ha llamado la atención lo referente a la carga física y mental en el trabajo, concretamente, la Campaña Europea «Aligera la carga».

Enrique: ¿Y cuál es su objetivo?

Patricia: Pues intentar combatir los trastornos musculoesqueléticos de origen laboral y en definitiva, mejorar la seguridad y salud de los trabajadores. Y en 2008, se celebrará la cumbre de «Aligera la Carga» en Bilbao.

Reyes: Se me está ocurriendo que podíamos asistir, ¿qué os parece?

Enrique y Patricia: ¡Buena idea!

Reyes: Y de paso conocemos el Guggenheim.

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