7.1 Los requisitos mínimos de seguridad


En el Real Decreto 486/1997 también se establecen las condiciones constructivas y los requisitos mínimos de seguridad en los lugares de trabajo que merecen un estudio concreto.

  • Condiciones constructivas: El diseño y las características constructivas de los lugares de trabajo deberán ofrecer seguridad frente:
  • A los riesgos de resbalones o caídas, choques o golpes contra objetos y derrumbamientos o caídas de materiales sobre los trabajadores.
  • Facilitar el control de las situaciones de emergencia, en especial en caso de incendio, y posibilitar, cuando sea necesario, la rápida y segura evacuación de los trabajadores.

  • Requisitos mínimos:
  • Seguridad estructural.
  • Espacios de trabajo y zonas peligrosas.
  • Suelos, aberturas y desniveles, y barandillas.
  • Tabiques, ventanas y vanos.
  • Vías de circulación.
  • Puertas y portones.
  • Rampas, escaleras fijas y de servicio.
  • Escalas fijas.
  • Escaleras de mano.
  • Vías y salidas de evacuación.
  • Condiciones de protección contra incendios.
  • Instalación eléctrica.
  • Minusválidos.

Existen unas normas específicas sobre cada uno de los siguientes puntos que, debido a su extensión, no reproducimos aquí, pero que puedes consultar en el Real Decreto, al que puedes acceder en el enlace que te facilitamos al final de este apartado.

  • Orden, limpieza y mantenimiento. Señalización.
  • Las zonas de paso, salidas y vías de circulación de los lugares de trabajo y en especial, las salidas y vías de circulación previstas para la evacuación en casos de emergencia, deberán permanecer libres de obstáculos de forma que sea posible utilizarlas sin dificultades en todo momento.
  • Los lugares de trabajo se limpiarán periódicamente y siempre que sea necesario.
  • Las operaciones de limpieza no deberán constituir por si mismas una fuente de riesgo para los trabajadores.
  • Los lugares de trabajo y en particular, sus instalaciones, deberán ser objeto de un mantenimiento periódico.

  • Condiciones ambientales.

  • La exposición a las condiciones ambientales de los lugares de trabajo no deberá suponer un riesgo para la seguridad y salud de los trabajadores.
  • En la medida de lo posible, no deben constituir una fuente de incomodidad o molestia para los trabajadores.

En los locales de trabajo cerrados deberán cumplirse, en particular, las siguientes condiciones:

  • La temperatura de los locales:
  • Entre 17 y 27º C para trabajos sedentarios propios de oficinas.
  • Entre 14 y 25º C si se realizan trabajos ligeros.

  • La humedad relativa:
  • Entre el 30 y el 70%.
  • Si existen riesgos por electricidad estática, el límite inferior será del 50%.

  • La velocidad de la corriente de aire no excederá los siguientes límites:

  • 0,25 m/s en trabajos en ambientes no calurosos.
  • 0,5 m/s en trabajos sedentarios en ambientes calurosos.
  • 0,75 m/s en trabajos no sedentarios en ambientes calurosos.

Estos límites no se aplicarán a la calefacción ni al aire acondicionado, para los que el límite será de 0,25 m/s en el caso de trabajos sedentarios y 0,35 m/s en los demás casos.

  • La renovación mínima del aire de los locales de trabajo, será de:

  • 30 metros cúbicos de aire limpio por hora y trabajador, para trabajos sedentarios en ambientes no calurosos ni contaminados por humo de tabaco.
  • 50 metros cúbicos, en los casos restantes.
  • El sistema de ventilación deberá asegurar una efectiva renovación del aire del local de trabajo.

  • El aislamiento térmico de los locales cerrados debe adecuarse a las condiciones climáticas propias del lugar.
  • En los lugares de trabajo al aire libre y en los locales de trabajo que no puedan quedar cerrados, deberán tomarse medidas para que los trabajadores puedan protegerse, en la medida de lo posible, de las inclemencias del tiempo.
  • La exposición a los agentes físicos, químicos y biológicos del ambiente de trabajo se regirá por lo dispuesto en su normativa específica.
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