4.3 EPIs: concepto y uso

¿Qué son los EPIs?

Los equipos de protección individual (EPIs) son elementos llevados o sujetados por el trabajador que tienen la función de protegerle contra riesgos específicos del trabajo.

Cascos y tapones para los oídos, gafas o pantallas faciales, mascarillas respiratorias, cremas-barrera, guantes o ropa de protección, calzado de seguridad o equipos anticaídas, son equipos de protección individual.

o equipos anticaídas, son equipos de protección individual.

¿Cuándo hay que usarlos?

Los EPIs son la última barrera de protección entre la persona y el riesgo.

Deben utilizarse cuando el riesgo no se puede evitar o no puede limitarse de forma suficiente con medidas de protección colectiva o con cambios en la organización del trabajo, (RD 773/1997, art. 4).

Por tanto, la necesidad de un EPI se justifica cuando:

  • Es imposible eliminar el riesgo.
  • Es imposible instalar una protección colectiva eficaz.
  • Existe un riesgo residual a pesar de las medidas de protección colectiva.

¿Cómo utilizarlos?

Los Equipos de protección individual deben ser de uso personal en beneficio de la higiene y de la adaptación a las características personales del usuario. Y además hay que…

  • Elegir el equipo adecuado: debe ser idóneo para el riesgo del que nos protegemos, se adapta a nuestras características personales, tiene instrucciones de uso y marcado «CE».
  • Mantenerlo en buen estado de limpieza y funcionalidad. Si es necesario, cambiarlo por otro nuevo.
  • Asegurarse de que se sabe utilizar correctamente (normas de uso e instrucciones).
  • Almacenarlo después de usado en lugar apropiado (de fácil acceso y que evite su deterioro).

¿Porqué tantas precauciones?

El trabajador no es un muñeco o un robot al que se le puedan colocar elementos de protección hasta hacerlo semejante a un astronauta. El EPI casi siempre supone una molestia para el trabajador/a y dificulta la realización de la tarea. Además tiene unas necesidades: de confort, comunicación, etc. Todo ello entra en juego en la realización del trabajo y debe ser preservado y no limitado por el uso de EPIs.

Los equipos de protección individual (EPI) no eliminan los riesgos y su uso resulta a menudo penoso o incómodo para las personas que trabajan. Por ello, siempre es preferible limitar al máximo la necesidad de recurrir a ellos.

Cuando existe un riesgo se deberían adoptar, por este orden, las medidas siguientes (LPRL, art. 15.1):

  • Evitar el riesgo (por ejemplo, sustituir una máquina ruidosa).
  • Controlar el riesgo en origen (por ejemplo, cerramiento antirruido).
  • Proteger a la persona (por ejemplo, protectores auditivos).

Esta es la pauta de actuación que marca la Ley a los empresarios para hacer efectivo su deber de prevención insistiendo, una vez más, en que las medidas colectivas deben ser prioritarias respecto a las de protección personal, cuya utilización viene siempre condicionada a que los riesgos no puedan evitarse de otra forma (LPRL, art. 15.1.h; LPRL, art. 17.2; RD 773/1997, art. 4).

Sin embargo, a menudo se promueve la utilización de EPIs no porque sea imposible evitar los riesgos, sino por la sencilla razón de que su coste económico es mucho menor. En estos casos, el recurso sistemático a la protección personal es absolutamente inaceptable desde el punto de vista de la prevención.

En cualquier caso, la decisión de utilizar un EPI debe estar precedida de una evaluación del riesgo y de la justificación de que no existen alternativas técnicas u organizativas para evitarlo.

Legalmente, NO TIENEN LA CONSIDERACIÓN DE EPI:

  • La ropa de trabajo corriente y los uniformes que no sean de protección.
  • Los equipos de socorro y salvamento.
  • Los aparatos de detección de riesgos
  • Los equipos de protección individual de policías y servicios de mantenimiento del orden.
  • Los medios de protección en vehículos de transporte (por ejemplo, cinturones de seguridad de automóviles) y el material de deporte o de autodefensa (RD 773/1997, art. 2.29).

Recuerda que…

La protección individual protege exclusivamente al trabajador que la utiliza.

¿Cuándo deben adoptarse los equipos de protección individual?

  • Tras una adecuada evaluación de riesgos y una cumplida justificación de la imposibilidad de evitarlos de otra forma que no sea la protección personal. Los delegados podrán acudir a la Inspección de Trabajo si la empresa no justifica adecuadamente la necesidad de utilizar un EPI.
  • Una vez acordada la necesidad de la utilización de EPI, se han de seleccionar los más idóneos. Los delegados de prevención deben participar en todo el proceso de toma de decisiones:
  • Evaluación de riesgos.
  • Propuesta de alternativas.
  • Selección de EPI.
  • Adecuación de los equipos a las personas.
  • Evaluación de su eficacia.
  • etc.

En esta nota práctica que te proponemos como recurso podrás encontrar de forma breve lo que acabamos de exponer: concepto de EPI, selección, uso, adquisición, legislación…

PARA SABER MÁS

En el siguiente enlace ampliarás conocimientos sobre uno de los EPIs más comunes y utilizados que ha dado lugar a la redacción de esta NTP.

747: Guantes de protección: requisitos generales

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